He tenido en casa el Lefant M5 Pro durante varias semanas y la conclusión es sencilla: por lo que cuesta ahora, es de los robots que mejor equilibran prestaciones y precio. Salió al mercado por encima de los 1.000 euros y hoy se mueve alrededor de los 500, una diferencia que cambia por completo la forma de valorarlo. He probado unos cuantos robots, desde los más sencillos hasta modelos bastante completos, y este entra en el grupo de los que de verdad te quitan trabajo. No es perfecto, pero acierta en lo que importa en el día a día: aspiración suficiente, un fregado serio y un mantenimiento que no obliga a estar encima.

Una base compacta y un mantenimiento muy relajado

La base del Lefant M5 Pro es más pequeña de lo habitual y en la parte superior aloja los dos depósitos, el de agua limpia y el de agua sucia. La tapa frontal va imantada, así que se quita sin forzar nada, y detrás está la bolsa de aspiración de 3,2 litros. El fabricante habla de unos cuatro meses de autonomía, aunque eso depende de la superficie, de la frecuencia y de la suciedad que encuentre; en un piso con pasadas regulares, cuatro o cinco meses es una cifra realista. Al lado hay un depósito pequeño para el detergente, que dosifica con mucha mesura y dura muchísimo.

Sobre ese detergente merece la pena un aviso: algunas marcas lo venden a precio de oro, en torno a 10 o 12 euros el frasco de 200 mililitros. Buscando un poco se encuentran fabricantes que lo venden a granel, y una garrafa de 5 litros por unos 17 euros da para meses sin problemas de obstrucción ni restos en el suelo. En cuanto al robot, el diseño es curvo y, lo más importante, el láser va prácticamente a ras: eso le permite entrar bajo muebles de hasta 10 centímetros de altura, algo que muchos modelos con la torreta saliente no pueden hacer.

El fregado, el punto fuerte del Lefant M5 Pro

Aquí está la diferencia real. En lugar de las típicas mopas o del doble rodillo, monta un rodillo único de 20 centímetros que se va lavando con agua dentro del propio robot mientras friega, girando a 230 revoluciones por minuto y con más presión contra el suelo que la mayoría de rivales. Al volver a la base, el sistema lo lava con agua a 75 grados, temperatura que ayuda con grasa, aceite y manchas que normalmente cuestan. El secado se hace con ventilador a temperatura ambiente: tarda algo más que los de aire caliente, pero cumple y evita que las cerdas queden rígidas. La aspiración se queda en 18.000 pascales, de sobra para un uso normal.

Aplicación, navegación y ajuste por habitaciones

La app es intuitiva y el robot admite conexión a 2,4 y 5 GHz, un detalle que se agradece si ya has migrado tu red. Tras el mapeado se pueden dividir habitaciones, crear zonas prohibidas y trazar barreras virtuales. La navegación es láser, con detección de obstáculos correcta, aunque conviene seguir recogiendo cables y gomas del pelo: son piezas que ningún robot esquiva bien todavía. Detecta alfombras de hasta 8 milímetros y levanta el rodillo para no mojarlas, y permite configurar cuatro niveles de aspiración y cuatro de agua, de forma general o habitación por habitación, muy útil si combinas tarima con baños y cocina.

El cepillo principal, en forma de uve y con doble peine, manda la mayoría de los pelos al depósito en lugar de dejarlos enredados, algo que se nota si convives con mascotas. Con todo esto, el Lefant M5 Pro puede funcionar de forma casi autónoma durante la semana: bastará con rellenar y vaciar los depósitos cada dos o tres días si friegas a diario, y cambiar la bolsa un par de veces al año.

Si te interesa ver el Lefant M5 Pro en acción, puedes ver la review en vídeo: